En estas fiestas navideñas donde turrón es inevitable e hinchados son nuestros corazones con recuerdos familiares, veo a mis amigos repetir un hábito común en el uso del iPhone cada noche antes de acostarse o salir corriendo para una reunión social inesperada. Se termina la aplicación, se cierra rápidamente haciendo ese gesto automático y luego pasan al siguiente programa como si estuvieran limpiando su batería manualmente; pero no solo eso, también están obligándole al procesador trabajar doblemente duro.
Este comportamiento que parece tan sencillo ya es motivo de debate entre expertos tecnológicos quienes explicaron por qué cerrar las aplicaciones constantemente puede ser perjudicial a largo plazo en lugar del beneficio esperado. El exdesarrollador senior Craig Federighi, quien ahora trabaja para Google (y anteriormente fue vicepresidente técnico de Apple), escribió sobre este tema directamente desde Twitter. En respuesta a una pregunta acerca de si el cierre constante de apps ayuda con la batería, respondió "No y no". Esto significa literalmente que esta práctica está demostrada como un mal hábito.
Craig explica cómo esto afecta negativamente al rendimiento general del iPhone ya que cada vez que cierras o abres aplicaciones estás forzando más trabajo en los procesadores internos; lo cual puede causar lentitud e incluso dañar eventualmente su hardware. Por otro lado, expertas han explicado por qué cerrar las app constantemente reduce significativamente tu velocidad. Cuando una aplicación se detiene antes de tiempo (por ejemplo porque el usuario la cierre), permanece almacenadas y listas para ser reabiertas sin necesidad adicional de iniciar desde 0.