Según reveló recientemente el estudio 'Wholesale Spain 2026' de las consultoras Nae y Onivia, los municipios rurales enfrentan una barrera significativa al acceder a internet con velocidades adecuadas para sus necesidades digitales. Este dato se suma a un panorama donde ya existen brechas notables entre zonas urbana e interior en cuanto a cobertura fibra óptica; aunque esta última ha reducido su proporción hasta apenas unos pocos puntos.
El informe destaca que la velocidad del servicio fijo digital es aproximadamente tres veces más lenta en áreas rurales respecto a entornos urbanos, lo cual puede limitar el acceso y uso de servicios avanzados como streaming HD o videoconferencias profesionales. Además, las tarifas mensuales pueden variarse desde los 20 euros por banda ancha media para usuarios ruralles hasta casi un doble costo para quienes contratan velocidades superiores. Esta brecha no solo afecta al confort tecnológico sino también potencialmente a la economía local; si se mantiene podría retrasar significativamente procesos productivos digitizados e impulso repoblación.
El informe señala que mientras en ciudades grandes existen redes mayoristas (NetCos) y competencia entre operadores de telecomunicaciones más fuerte, estos factores faltan aún en las zonas rurales. La mejora del servicio digital puede entonces depender mucho menos de una mejor cobertura fibra óptica -que ya está cerca- pero principalmente de un aumento progresivo en velocidad contratada sin incremento adicional a los precios actuales. Estas diferencias provinciales se deben al equilibrio local entre la oferta comercial disponible para el cliente rural, demanda real e incluso influencios políticos; por lo que cada área presenta sus propias disparidades.