El estudio revela cómo las organizaciones criminales han profesionalizado sus operaciones en línea para convertirse en una tercera economía global dominante tras Estados Unidos y China, según estimativas internacionales del sector ciberseguridad.
El fenómeno refleja un aumento constante en ataques digitales como robos informáticos, ransomware y fraude electrónico dirigidos tanto a empresas como consumidores. Según Jose Antonio Lagos de Cybertrust, el CEO de la empresa especializada en seguridad digital, estos cambios se deben principalmente al rápido crecimiento de dispositivos conectados e infraestructuras tecnológicas que facilitan las actividades ilícitas. El experto destaca cómo los atacantes han aprendido a aprovechar eficazmente nuevas herramientas avanzadas para fabricar campañas fraudulentas más sofisticadas.
Estudios previos también indicaban una tendencia similar pero esta nueva estimación confirma su relevancia actual con cifras alarmantemente elevadas y un panorama preocupante hacia 2030. Conocer estas realidades nos permite tomar medidas preventivas y fortalecer nuestras defensas digitales, evitando ser víctimas de estos ciberdelincuentes cada vez más habilidosos en el mundo digital.