El precedente más reciente y conocido es el hecho ocurrido hace dos años con Dean Huijsen cuando un posteo en redes sociales provocaba rechazo entre los aficionados chinos debido a referencias raciais sobre rasgos físicos orientales.
El club blanco se disculpó publicando un mensaje oficial por Weibo donde reconocía haber reproducido sin intencionadamente contenido ofensivo, lamentándolo profundamente ante las molestias causadas. La entidad madridista ha sido objeto del malestar de la opinión pública china varias veces. En 2018 ya tuvo que pedir perdón tras una caricatura satírica del Dalai Lama y su familia circulada online con comentarios xenofóbicos. Esta vez fue el turno para Dean Huijsen quien no solo debe hacer frente a los cuestionamientos en China sino también al impacto doméstico sobre LaLiga.
El caso actual demuestra cómo se repiten constantemente estos temas delicados entre equipos españoles, especialmente cuando participan jugadores asiáticos o originarios de países como Corea del Sur donde han crecido figuras importantes dentro del fútbol europeo. Esta noticia merece atención por varias razones: 1) El precedente más reciente muestra la persistencia y frecuencia con que las redes sociales pueden generar controversias raciales incluso fuera de nuestro país. 2) Afectó directamente a una competición importante (La Liga), demostrando el impacto global potencial de estas acciones en otros mercados deportivos.